Cada uno escoge una hoja de un árbol intentado no repetir ninguna y la guarda.
Todos los miembros del grupo se sienta en el suelo en círculo con su hoja en la mano. En ese momento, se analiza la hoja: se huele, se ven sus venillas, su forma, se buscan sus imperfecciones... en definitiva, se intenta conocer las características de nuestra hoja.
Luego pasaremos la hoja al compañero/a de nuestra derecha y así hasta que las hayamos analizado todas.
Por último, pondremos todas la hojas juntas y cada uno deberá identificar la suya propia. Para devolverla a la naturaleza, la dejaremos en el suelo para que sirva de abono a otras plantas o la enterramos.
Con esta actividad conoceremos la diferentes hojas y desarrollaremos la capacidad de sentir la naturaleza.
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